Gina en el gimnasio Me apunté al gimnasio después de las Navidades, tenía que quitarme como fuera todos esos kilos de más, que tampoco es que fueran muchos, más bien lo que tenia que quitarme eran todas esas manías de más, porque yo seguía rompiendo cuellos al pasar, levantaba pasiones a mi paso, y es que siempre he mantenido en mi, una actitud sensual y provocativa, y eso siempre me ha hecho llamar la atención de cualquier hombre sensible a tal provocación. Así que me enfundé en mis mallas, –con las que no podía disimular nada de mi figura, mis curvas en todo mi esplendor – mi camiseta escotada de tirantes, –que yo sin escote no se ir por la vida, amo mi escote – y me puse las bambas a juego con el atuendo para asistir a mi clase favorita de cardio full body, y allí estaba ella, como cada jueves, en primera línea. Me vio, me miró con provocación y se giró, como cada jueves, y yo me moría de curiosidad de porqué esa chica me miraba así siempre que me veía llegar a la clase, solo ...