Entrades

Imatge
Gina se va a la playa con Maria. María tiene ese tipo El móvil vibraba sin cesar en la mesita, pero yo no podía hacerle caso. La noche anterior fue intensa. Salí a tomar unas copas con María, y la noche se nos fue de las manos. Llegaba a mi casa a las 4h de la mañana llegaba a mi casa, cansada de darlo todo en la pista de baile, enfundada en unos tacones de infarto, –que un poco más y me da–. de carácter, que engancha, es vital, con ganas de vivirlo todo al limite –quizás por ser tan parecida a mi, conectamos tan bien–. Es directa a la hora de decirte las cosas, no se está con rodeos, sabe muy bien lo que quiere y como lo quiere. Ayer noche, quiso a un mulato espectacular que no nos quitó la mirada de encima a las dos, pero María, anoche estaba más atrevida que yo, y fue a por él. En ese momento aproveché para dar por finalizada la velada, no sin antes darle un beso de esos que seguro no iba olvidar en toda la noche, de esos en que nuestras lenguas se devoran hasta dejarnos sin aliento...
Imatge
Amantes furtivos Amantes furtivos, todos aquellos  que han sido capaces de apagar los incendios de deseo,  que recorren todo mi ser. Valientes han sido todos ellos,  por no ser conscientes de donde se adentraban,  sin saber si tenían billete de vuelta,  al viaje de lujuria desenfrenada,  al que les tenia preparado. La casualidad de la vida me los ha ido sirviendo en bandeja,  que no he dudado ni un segundo,  en devorar uno a uno,  hasta saciar el hambre de cada uno de ellos,  la mía… y las suyas. Repetir el menú es de pecado capital, gula.  Y es que hay manjares,  en los qué me he vuelto una verdadera adicta,  y no he dudado en repetir.  Les he repetido en sueños,  y hasta despierta,  vivido en otras pieles,  buscado en otros cuerpos.  Pero es la necesidad de provocar deseo hacia mi,  la que me tiene enganchada,  a todo este juego de seducción, de amantes furtivos. Solo espero, que, entre...
Imatge
Gina se relaja en su dormitorio Como todos los viernes, me dispongo a celebrar el fin de semana pidiéndome comida rápida a domicilio. Llego cansada de la oficina, y en lo primero que pienso es en deshacerme de toda la ropa que me envuelve. Me desvisto lentamente, primero los zapatos, luego las medias que quito rozando la fina piel de mis muslos, provocando que se me erice la piel en cada roce. Sigo desabrochándome la cremallera de mi falda, para dejarla caer ante mis pies, la blusa blanca es la siguiente en desabotonar para dejar paso a mi delicada y estudiada lencería, que todas las mañanas escojo con delicado esmero, para evitar trasparencias inesperadas. Me gusta desmaquillarme en lencería, frente al espejo, así mientras quito el maquillaje, observo con lascivia cada centímetro de mi cuerpo, admiro cada una de mis imperfecciones, adorando mis cicatrices y poco a poco voy dejando a Gina al natural, como aprendí a quererme, simple y sin aditamentos, y así me amo y me quiero, imperfect...
Imatge
El chico del tren Como cada mañana, cojo el tren   de las 08:26 que va directo al centro de la ciudad. No va muy lleno, así que me puedo sentar la mayoría de las veces. Mi trayecto es un poco largo, de unos 30 minutos, y ese tiempo lo dedico a las redes sociales, veo, leo y si estoy atrevida, subo fotos. Y esta mañana me dio por subir una foto con mi vestido nuevo, me gusta como me queda ceñido en la curvatura de mi cintura y resalta mi pecho, su escote en V. El tren se detuvo en la estación más concurrida, donde sube y baja mucha gente, se sentó a mi lado derecho un chico y al otro un hombre que no tardó en sacar un libro de historia y el chico, su móvil. Después de deleitarme con las entradas y salidas de la gente, cuando ya todo el tren estaba en sus sitios escogidos, seguí con mi edición de la fotografía del vestido –me encanta la fotografía y la edición, y mi mirada y mi cuerpo ama el objetivo de una cámara, podría ser mi afición preferida, la fotografía, tanto ser la Musa com...